El resumen de por qué un concierto puede cambiar toda tu mentalidad de la música en directo.
Gracias, Lia Kali.
Es 4 de abril de 2025, y llego al que me creo que va a ser un concierto más. Uno que, a priori, no me pega según mis gustos, pero del que llevo tiempo detrás. Lia Kali presentaba disco en el Cartuja Center, con todas las entradas agotadas. Este que os habla lleva ya a sus espaldas muchos conciertos, grandes, pequeños, llenos, vacíos, buenos, regulares, malos, muy malos… Pues aún con eso, siempre hay hueco para una sorpresa más.
En Sevilla no estamos acostumbrados a estos despliegues bajo techo, esa es la realidad. No tenemos un recinto multiusos, o palacio de deportes decente para conciertos medianamente grandes en invierno. Sí, en Sevilla llamamos grande a lo que pase de 3000 personas, qué lástimita de nosotros. Dependemos, o eso creíamos, de lo que los diferentes promotores monten en verano en recintos abiertos no adaptados (estadios, plazas, praderas…).
El Cartuja Center siempre ha apuntado maneras a cubrir ese hueco, pero entre aforo, y su precio (o eso es lo que todo el mundo decía) parecía destinado en su mayoría a conciertos de butacas para gente pudiente que pague (mínimo) unos 50€ por entrada. Si te vas a la última grada más barato, claro. Tengo el ejemplo de un espectáculo de Carnaval de Cádiz, que era con una orquesta sinfónica, que en Badajoz costaba 25€ y en el Cartuja Center 50€, y preguntabas al organizador por la diferencia, y te respondía que es que se tenían que adaptar al precio de cada recinto. Como digo, el sevillano estaba acostumbrado a que si un concierto se anunciaba ahí, la entrada iba a ser cara. Pero aún así, aunque acudieras a alguno de esos conciertos, con su entrada cara, y el concierto fuera espectacular por lo que cada artista te ofreciera, nunca se veía (o al menos yo no lo he visto) un montaje que aprovechara todo el potencial que parecía tener su gigantesco escenario.
Y de repente llega Lia y su equipo, y monta por 32€ (más gastos, otro temita ese) un show digno de estrella mundial. Un escenario de estadio. Lo que siempre vemos que se queda en los recintos de Madrid o Barcelona y aquí no llega, o por los que nos cobran de 60€ parriba en el Estadio La Cartuja o el Icónica, de repente lo teníamos frente a nosotros.
Se apagan las luces y lo que solo parecía una pantalla central donde se veía Lia Kali, resulta ser una pantalla trasera que ocupa todo el escenario, y un espectáculo de luces brutal. Como decía al principio, uno lleva ya muchos tiros daos, y ha visto de todo, por eso mismo considero de un valor máximo el que me tuviera dos horas completamente hipnotizado viendo el escenario.
Plataformas con coristas, un montón de músicos en directo, Cantaré al estilo de la Gallery Session, cuerpo de baile, una escalera de aeropuerto móvil que al darle la vuelta convertía el escenario en un piano bar, el Zatu, el Fernandocosta… Pudo llegar a haber 30 personas actuando a la vez en ese escenario.
Setlist del concierto en Madrid una semana después.
No sé cuántas veces le dije a quien me acompañaba «esto es una absoluta barbaridad, esto no vale 32€ ni de coña». Y desde los primeros minutos, nada de esperar al final. El concierto era un absoluto derroche de potencia canción tras canción. No podía dejar de pensar que si esto ha costado lo que decía mi entrada, me han engañado muchas veces, en muchos sitios.
Entonces, ¿quién ha perdido dinero aquí? ¿Ella? ¿El recinto? ¿Su equipo? ¿El público cuando nos cobran 60€ por conciertos mediocres? Yo entiendo que ella pueda lanzar una apuesta con la que no gane dinero y decir “soy capaz de esto, ahora contratadme”, pero aún así había mucha gente en ese show a la que pagar. Esta conclusión la saco de leérsela a los Vetusta Morla, en una entrevista donde decían que la gira de presentación de Cable A Tierra a ellos les salía a pagar, pero porque lo primero era pagar a todos sus técnicos, y presentar el show como ellos querían, que ya recuperarían y ganarían dinero en los festivales. Ellos son 6 y la parte principal del espectáculo, aquí si eso lo decide solo Lia, siguen siendo mucha gente a pagar.
Si otros usan la baza de que el recinto es caro para subir sus precios, ¿nos están engañando todos esos artistas y agencias? ¿Y si nadie ha perdido dinero? ¿Y si encima han ganado? Si lo de Lia Kali fue posible, todo lo es. Y si a ella le salen los números con el espectáculo que hizo, a muchos otros les debe salir de sobra con los precios de entradas que se están viendo.
Bueno, es eso, o que se pierde mucho en cachés insostenibles, mordidas de intermediarios, o tener que ir cuadrando cuentas con los del fondo de inversión que han puesto dinerito de dudosa procedencia sobre ti.
Gracias de nuevo, @lia.kali_. Por el concierto. Y por todo lo que va a significar lo que has hecho en la ciudad. En Sevilla no se ha visto nada igual bajo techo, y costará verlo al aire libre. Ese 4 de abril ha marcado el año, y la vida musical de la ciudad. Impresionante.





















Deja un comentario